Archivo mensual mayo 2019

PorDiana Siller

Un Plan Nacional de Desarrollo en México que NO Considera la Base del Desarrollo

Por Rosalva Landa.

Estructura y contenido del PND de México 2019-2024

En el texto de presentación del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 (PND) en México está prácticamente ausente no sólo el tema del agua, sino de los recursos naturales en su conjunto. Preocupa la falta de seriedad y de abordaje sobre los recursos hídricos por supuesto, pero dicha carencia es aplicable a todos los temas de la política ambiental.

Se mencionan términos como “preservación del territorio” o “respeto al hábitat”, pero éstos aspectos no se retoman en un planteamiento claro a impulsarse desde el sector ambiental; como en cambio, en los temas agropecuarios y productivos, es más explícito el texto del PND.

Habría que recordarle a este nuevo gobierno que el desarrollo de los países y la búsqueda del bienestar de los pueblos no puede lograrse sin una verdadera y estratégica inclusión de la dimensión ambiental en la planeación del desarrollo. De una primera lectura al documento del PND, destaca la falta de prioridad ambiental en sus líneas y objetivos. En las referencias sobre el “quehacer nacional en su conjunto” el PND incluye lo social, lo económico lo político y lo cultural; no existe una mirada formal y reflexiva hacia la base natural del desarrollo, que son los recursos naturales.

La búsqueda del bienestar de los pueblos no puede lograrse sin una verdadera y estratégica inclusión de la dimensión ambiental en la planeación del desarrollo.

Previamente al inicio de la actual administración, en los documentos de propuestas del gobierno electo se prometía la alineación del plan de gobierno a la “Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” de la Organización de las Naciones Unidas. Sin embargo, en el último borrador que se da a conocer del documento rector de la administración pública federal, que guiará al país los próximos seis años, no existe una relación temática o consideración a la dimensión ambiental de la sustentabilidad del desarrollo.

Recordemos la importancia que tienen mares y costas en el desarrollo del país, bosques y selvas, flora y fauna, cuerpos de agua interiores, riqueza paisajística y territorial de pueblos originarios y de áreas naturales protegidas. Ninguno de estos elementos que constituyen la riqueza natural de México y que son fundamentales para el desarrollo están considerados en el planteamiento general del PND.

Particularmente complicado es encontrar en el texto del PND, cuáles serán los principios más generales que regirán los próximos años las políticas hídrica, forestal, de justicia ambiental, cambio climático, ordenamiento territorial, ciudades, o de manejo y conservación de la biodiversidad; entre otros. Claramente estos aspectos no forman parte estratégica del planteamiento, lo que preocupa por la débil introducción que queda para la definición de contenidos del Programa Sectorial de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Aunque habrá que esperar el texto que se dé a conocer a la sociedad sobre el plan sectorial, es evidente la falta de prioridad ambiental para éste gobierno en México.

Las ausencias y vacíos ambientales pueden tener varias razones. La primera de ellas es que el gobierno de la Cuarta Transformación (4T) no tiene idea de la importancia de nuestro capital natural y hay que dársela a conocer de manera urgente para que la consideren en los ejercicios de planeación estratégica, para el sexenio que empieza. Segunda, es absolutamente intencional dejar un vacío en la política ambiental que permita en los próximos años continuar con prácticas que degradan, agotan y permiten el saqueo de recursos naturales con una visión de ganancia económica de corto plazo, como es por ejemplo el fracking y la minería a cielo abierto; ésta última hoy ilegalmente instaurada sin respeto a los derechos de pueblos indígenas y en áreas prioritarias para la conservación de la biodiversidad. Tercera, es mejor dejarlo así para no contar con limitaciones de tipo ambiental, para la implementación de proyectos como el corredor transístmico, del tren maya o la termoeléctrica en Huexca; por mencionar algunos.

La desafortunada estructura del PND no muestra entendimiento estratégico sobre la sustentabilidad del desarrollo, no se debe dejar de lado la premisa de abordar de forma paralela los temas sociales, económicos y ambientales –mínimamente-, para avanzar como país en la búsqueda del bienestar, bienestar tan mencionado en el citado plan.

El PND y su no vinculación con la base del desarrollo

En el primer gran apartado, sobre Política y Gobierno, se hace referencia al territorio en lo que se relaciona con los apoyos y créditos al campo, por ejemplo el crédito ganadero, producción para el bienestar, precios de garantía a productos alimentarios básicos y programas de comunidades sustentables; sin embargo dichas menciones y acciones no están sustentadas en una posición clara de la política ambiental nacional, sino que se orientan fundamentalmente en ciertos aspectos productivos de condiciones de algunas de las zonas rurales de México. Cabe aclarar que se aprecia una visión del campo muy poco actualizada, tal cual prevalecía a principios de los años 90´s cuando se discutía todavía la descampesinización y los cambios estructurales. En el texto del PND no se aprecia el entendimiento ni el conocimiento de un campo actual devastado en su capital natural, abandonado, improductivo, transculturalizado, sujeto a intereses de grandes empresas para proyectos de infraestructura y extractivos y cuya población está en una situación más desfavorable que nunca ante las pautas de desarrollo imperantes y además presa del crimen organizado para fines diversos.

El PND menciona como un pilar de su estrategia a seis años, “la separación del poder económico del poder político”. ¡Qué mejor ejemplo de vinculación y corrupción entre el poder político y el poder económico que la explotación y la extracción ilegal de diversos recursos naturales en vastas áreas de gran riqueza natural del país!, hoy resguardadas muy conflictiva y débilmente, aún frente a las mismas decisiones del  estado, por la figura de Área Natural Protegida (ANP). Se trata de saqueo de recursos forestales, fauna, flora, minerales y aún de recursos hídricos en muy diversas modalidades. Existen múltiples ejemplos en el territorio nacional en los que se vincula el estado, agentes de seguridad, el sector privado y aún el sector social en actividades de crimen organizado articuladas para el saqueo ilícito de recursos diversos; en áreas, insisto, de gran importancia por su capital natural.

¡Qué mejor ejemplo de vinculación y corrupción entre el poder político y el poder económico que la explotación y la extracción ilegal de diversos recursos naturales en vastas áreas de gran riqueza natural del país!

No es posible en esta nueva etapa de un gobierno que se dice comprometido con el país, seguir invisibilizando los delitos ambientales y actuando como si no ocurriera nada. Los recursos naturales del país y el medio ambiente son asuntos de seguridad nacional y debieran incluirse explícitamente en la promoción del “concepto de cultura de seguridad nacional”, al que hace mención importante el texto del PND.

En cuánto al apartado de Política Social, se dedica un párrafo al desarrollo sostenible de manera muy general, con una interpretación muy inicial y superficial, y sin vincularlo con la política ambiental. El desarrollo sostenible es enunciativo y no está integrado en los planteamientos del PND.

En el tercer gran apartado sobre Economía, destacan como principales impulsores de la reactivación económica y del empleo la creación de obras de infraestructura en megaproyectos regionales y sectoriales, de nuevo una visión parcial y economicista del desarrollo.

Desde la óptica ambiental, particularmente preocupa la lógica paternalista de la mayoría de los programas económicos, contra la que hemos luchado muchos años quienes trabajamos en el campo. Preocupante es entonces el planteamiento de algunos programas agrupados en el rubro Autosuficiencia Alimentaria y Rescate del Campo, como son Crédito Ganadero a la Palabra, Distribución de Fertilizantes Químicos y Biológicos y la Creación del Organismo de Seguridad Alimentaria Mexicana (SEGALMEX). La descripción de estos muestra una visión productivista muy similar a la llamada “revolución verde”, que desde  mediados del s. XX y con auge para México en los años 70´s y principios de la década de los 80`s, se aplicó y dañó irreparablemente el potencial productivo de los suelos de gran parte del país y a la economía campesina de subsistencia en su conjunto, al distribuir ganado sin ninguna lógica social y, como dádivas, aplicar masivamente agroquímicos, tecnologías y semillas mejoradas sin consideraciones ambientales. Es muy importante que el gobierno de la 4T reconsidere sus planteamientos a partir de la historia ambiental que nos ha llevado al deterioro natural, social y tecnológico en el campo mexicano; es un camino ya andado que ha brindado múltiples lecciones; que podría retomar el PND.

El agua y el ciclo hidrológico

Mención aparte merece el tema de los recursos hídricos. El agua no se concibe como un motor del desarrollo en el PND, ni se contempla en los apartados de Política Social y Economía. Las menciones al agua son meramente tangenciales y asociadas al uso productivo y en el sector educativo. Por supuesto que se puede pensar que el agua quedará incluida en los aspectos ligados a Derechos Humanos, pero la inclusión no es explícita en el borrador del PND ni tampoco es clara en el del Programa Nacional Hídrico (PNH) 2019-2024.

No parece claro que el nuevo gobierno entienda que la cabal implementación del derecho humano al agua va más allá de la ampliación de la cobertura de servicios, la gratuidad de los mismos, o el tratamiento de aguas negras. Si no se preserva la base natural y los ecosistemas que hacen posible el ciclo hidrológico, la infraestructura hidráulica por si sola no resolverá los problemas del agua en México.

Los principales temas del agua en el PNH se centran en aspectos de agua potable, acceso, saneamiento básico, usos consuntivos con énfasis casi exclusivamente en uso agrícola, aspectos financieros y de administración del agua. Se ha tratado de incluir también preliminarmente la salud de cuencas, la resiliencia y la seguridad hídrica; elementos que brindan un margen de maniobra significativo para la integración de políticas hídricas y políticas ambientales en diversos rubros.  No obstante el PNH no menciona la importancia del cuidado del ciclo hidrológico como elemento esencial para el logro de la seguridad hídrica y no es explícito sobre la gestión de riesgos asociados a cambios del clima; entre otros temas. Lo anterior, sumado a las fallas de introducción y sustento temático en el texto del PND y a que hoy la Comisión Nacional del Agua se encuentra sumamente debilitada en sus capacidades de operación, acción y cuadros técnicos; preocupa en términos de la inexistencia de un ejercicio reflexivo y eficiente en la elaboración de los documentos de planeación, de los diferentes temas ambientales de la política nacional.

Oportunidades y derechos colectivos

No obstante la falta de integración de líneas guiadoras de la política ambiental en los planteamientos del PND, en el Epílogo del mismo en su párrafo sexto, en la antepenúltima página del documento, se mencionan metas aspiracionales sobre preservación de flora y fauna, reforestación, recuperación de ríos, arroyos y lagunas, expansión de conciencia ambiental y sobre el cuidado del entorno. Lo que se valora desde la óptica ambiental, pero se considera desarticulado del plan de gobierno e insuficiente en términos de lo que se requiere abordar en la política ambiental nacional.

Si este gobierno enuncia en su PND que el bienestar del país es su mayor interés, podría replantear políticas públicas coherentes que articulen las diferentes dimensiones del desarrollo para el logro de dicho bienestar.

Este nuevo gobierno tiene la oportunidad de restaurar el daño a los recursos naturales, de reposicionar la dimensión ambiental en su política de desarrollo y reconsiderarla como una línea estratégica para avanzar en la búsqueda por conciliar el desarrollo con la conservación de la naturaleza en nuestro país. 

¡Qué mayor derecho colectivo y social! (derechos con gran peso en el texto del PND) que un ambiente sano y un gobierno que garantice la protección de nuestro capital natural, el cuál es la única base para lograr el bienestar para todos los mexicanos.

rlanda@jadeorg.com

 

PorDiana Siller

“Esperamos montarnos al tren de carga para irnos a la pizca del tomate.”

Por Diana Siller.

Esperando encontrar empleos temporales, hombres y mujeres Rarámuri bajan de la Sierra Tarahumara a trabajar en el desahije y la cosecha de la manzana en Chihuahua. Al convertirse en Jornaleros Agrícolas alejados de su sierra, la población Rarámuri empleada queda expuesta a las condiciones que su empleador le ofrezca. Si tienen una mínima suerte, encontrarán pago mínimo por jornada; un espacio donde quedarse y un transporte que los lleve y los regrese del campo. Sin embargo, esa no es la historia común de los jornaleros agrícolas de población indígena en México.

De $180 pesos al día (10 USD Aprox.), un jornalero agrícola puede estar sujeto a pagar por su estancia y comida diaria en albergues privados –que pertenecen o no- a las empresas contratantes. Esto les deja menos de $90 pesos al día (menos de 5 USD) para sostener a su familia y lograr sobrevivir enfermedades o accidentes, ya que comúnmente carecen de acceso a los sistemas de salud.

En este terrible escenario de subsistencia, jóvenes Rarámuri llegan a dormir en tablas con cobijas infectadas con pulgas, hacinados en espacios insalubres con poca ventilación. Esperando la llegada del transporte que los llevará al campo para que inicien sus labores a temprana hora, un joven jornalero o jornalera agrícola puede también ser despedido y/o violentado en cualquier momento.

Carlos y Juan, Jóvenes Raramuri Jornaleros Agrícolas Migrantes

Así lo han vivido Carlos y Juan, de casi 18 años, originarios de la región de el Pitorreal, Chihuahua. Los dos amigos llegaron de la Sierra Tarahumara a Ciudad Cuauhtémoc y comenzaron a trabajar en el desahije de las manzanas. Sin entender  la razón, un día los regañaron y les prohibieron regresar a la estancia para jornaleros agrícolas. Obligados a dejar sus cosas atrás y sin ninguna otra opción, Carlos y Juan fueron a esperar la llegada del tren de carga con la esperanza de que los llevaría a nuevos empleos –como la pizca del tomate y la cebolla en Sinaloa- los cuáles con seguridad serán iguales o peores a lo que ya han vivido.

Si bien a su patrón en el campo lo llegan a  percibir como alguien que les brinda oportunidad y que les paga, en realidad Carlos y Juan vivían condiciones laborales injustas; en un lugar de explotación que abusaba de su vulnerabilidad al reducirles su salario en una dinámica estilo “tienda de raya,” en la cual el trabajador está obligado a consumir productos o servicios que ofrece el mismo patrón o empresa.

Desplazados como miles de personas de comunidades indígenas debido a la falta de empleo, la pobreza, la violencia o el despojo de sus tierras, Carlos y Juan hoy son parte de los más de 9 millones de jornaleros agrícolas migrantes en México que irán de un lugar de explotación a otro entre los estados del norte del país.

El día internacional de los trabajadores  debemos conmemorar la lucha y la exigencia de mejores condiciones laborales. Hoy vivimos  una “esclavitud modernizada” que explota, trata, discrimina y/o trafica seres humanos sin importar su edad, origen o sexo.

Denunciemos las injusticias laborales. No permitamos el trabajo infantil. No veamos un abuso laboral como algo normal. En este día exijamos que aseguren programas de apoyo a jornaleros agrícolas migrantes y que incrementen la vigilancia y el castigo efectivo contra empleadores que violan los derechos humanos de las personas trabajadoras.

 

Programa de Atención a Personas Jornaleras Agrícolas Migrantes en Chihuahua

Actualmente  Chihuahua se prepara para atender y priorizar a las personas jornaleras agrícolas migrantes.  Más de 10 instituciones públicas realizan mesas interisntitucionales de trabajo y planeación con enfoque integral para lograr la erradicación del trabajo infantil (campaña “Alza la Voz”) y el mejoramiento de las condiciones laborales de los jornaleros agrícolas.

Entre sus estrategias se incluye acercar los sevicios de salud y educación a la comunidad jornalera; garantizar albergues dignos; llevar a cabo inspecciones para verificar condiciones laborales; vigilar que los salarios sean dignos y justos; mejorar su nivel de bienestar libres de violencia y adicciones. A través del compromiso de alianzas del sector hortofrutícula de México -como la Alianza Hortofructícola para el fomento de la Responsabilidad Social o AHIFORES-  y el trabajo interinstitucional efectivo, se espera que en estado como Chihuahua se mejoren las condiciones de los jornaleros agricolas para el 2021, esperando asi contribuir también al cumplimiento de los ODS 1, 2, 3, 4 ,5, 10, 16 y 17.

El equipo de JADE, A.C. llevó el caso de Carlos y Juan a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social de Chihuahua. El caso fue tomado -de forma inmediata- como denunicia, logrando así que se programara una visita repentina de inspección a la estancia temporal donde Carlos y Juan se quedaban. Si bien no logramos hacer mucho por los dos amigos que se fueron en el tren, esperamos que  los más de 100 jornaleros agrícolas actualmente en esa estancia (que pueden llegar a ser hasta 700 en ese lugar) logren  tener condiciones laborales dignas pronto.

Desde JADE, hacemos un llamado a las organizaciones sociales y a la ciudadanía para denunciar casos que claramente forman parte de este sistema moderno de exclavitud en el mundo. Seamos consumidores conscientes; apoyemos el comercio local y justo; exijamos fuentes responsables; exijamos y brindemos oportunidades dignas de trabajo.

sinergia@jadeorg.com