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PorDiana Siller

“Esperamos montarnos al tren de carga para irnos a la pizca del tomate.”

Por Diana Siller.

Esperando encontrar empleos temporales, hombres y mujeres Rarámuri bajan de la Sierra Tarahumara a trabajar en el desahije y la cosecha de la manzana en Chihuahua. Al convertirse en Jornaleros Agrícolas alejados de su sierra, la población Rarámuri empleada queda expuesta a las condiciones que su empleador le ofrezca. Si tienen una mínima suerte, encontrarán pago mínimo por jornada; un espacio donde quedarse y un transporte que los lleve y los regrese del campo. Sin embargo, esa no es la historia común de los jornaleros agrícolas de población indígena en México.

De $180 pesos al día (10 USD Aprox.), un jornalero agrícola puede estar sujeto a pagar por su estancia y comida diaria en albergues privados –que pertenecen o no- a las empresas contratantes. Esto les deja menos de $90 pesos al día (menos de 5 USD) para sostener a su familia y lograr sobrevivir enfermedades o accidentes, ya que comúnmente carecen de acceso a los sistemas de salud.

En este terrible escenario de subsistencia, jóvenes Rarámuri llegan a dormir en tablas con cobijas infectadas con pulgas, hacinados en espacios insalubres con poca ventilación. Esperando la llegada del transporte que los llevará al campo para que inicien sus labores a temprana hora, un joven jornalero o jornalera agrícola puede también ser despedido y/o violentado en cualquier momento.

Carlos y Juan, Jóvenes Raramuri Jornaleros Agrícolas Migrantes

Así lo han vivido Carlos y Juan, de casi 18 años, originarios de la región de el Pitorreal, Chihuahua. Los dos amigos llegaron de la Sierra Tarahumara a Ciudad Cuauhtémoc y comenzaron a trabajar en el desahije de las manzanas. Sin entender  la razón, un día los regañaron y les prohibieron regresar a la estancia para jornaleros agrícolas. Obligados a dejar sus cosas atrás y sin ninguna otra opción, Carlos y Juan fueron a esperar la llegada del tren de carga con la esperanza de que los llevaría a nuevos empleos –como la pizca del tomate y la cebolla en Sinaloa- los cuáles con seguridad serán iguales o peores a lo que ya han vivido.

Si bien a su patrón en el campo lo llegan a  percibir como alguien que les brinda oportunidad y que les paga, en realidad Carlos y Juan vivían condiciones laborales injustas; en un lugar de explotación que abusaba de su vulnerabilidad al reducirles su salario en una dinámica estilo “tienda de raya,” en la cual el trabajador está obligado a consumir productos o servicios que ofrece el mismo patrón o empresa.

Desplazados como miles de personas de comunidades indígenas debido a la falta de empleo, la pobreza, la violencia o el despojo de sus tierras, Carlos y Juan hoy son parte de los más de 9 millones de jornaleros agrícolas migrantes en México que irán de un lugar de explotación a otro entre los estados del norte del país.

El día internacional de los trabajadores  debemos conmemorar la lucha y la exigencia de mejores condiciones laborales. Hoy vivimos  una “esclavitud modernizada” que explota, trata, discrimina y/o trafica seres humanos sin importar su edad, origen o sexo.

Denunciemos las injusticias laborales. No permitamos el trabajo infantil. No veamos un abuso laboral como algo normal. En este día exijamos que aseguren programas de apoyo a jornaleros agrícolas migrantes y que incrementen la vigilancia y el castigo efectivo contra empleadores que violan los derechos humanos de las personas trabajadoras.

 

Programa de Atención a Personas Jornaleras Agrícolas Migrantes en Chihuahua

Actualmente  Chihuahua se prepara para atender y priorizar a las personas jornaleras agrícolas migrantes.  Más de 10 instituciones públicas realizan mesas interisntitucionales de trabajo y planeación con enfoque integral para lograr la erradicación del trabajo infantil (campaña “Alza la Voz”) y el mejoramiento de las condiciones laborales de los jornaleros agrícolas.

Entre sus estrategias se incluye acercar los sevicios de salud y educación a la comunidad jornalera; garantizar albergues dignos; llevar a cabo inspecciones para verificar condiciones laborales; vigilar que los salarios sean dignos y justos; mejorar su nivel de bienestar libres de violencia y adicciones. A través del compromiso de alianzas del sector hortofrutícula de México -como la Alianza Hortofructícola para el fomento de la Responsabilidad Social o AHIFORES-  y el trabajo interinstitucional efectivo, se espera que en estado como Chihuahua se mejoren las condiciones de los jornaleros agricolas para el 2021, esperando asi contribuir también al cumplimiento de los ODS 1, 2, 3, 4 ,5, 10, 16 y 17.

El equipo de JADE, A.C. llevó el caso de Carlos y Juan a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social de Chihuahua. El caso fue tomado -de forma inmediata- como denunicia, logrando así que se programara una visita repentina de inspección a la estancia temporal donde Carlos y Juan se quedaban. Si bien no logramos hacer mucho por los dos amigos que se fueron en el tren, esperamos que  los más de 100 jornaleros agrícolas actualmente en esa estancia (que pueden llegar a ser hasta 700 en ese lugar) logren  tener condiciones laborales dignas pronto.

Desde JADE, hacemos un llamado a las organizaciones sociales y a la ciudadanía para denunciar casos que claramente forman parte de este sistema moderno de exclavitud en el mundo. Seamos consumidores conscientes; apoyemos el comercio local y justo; exijamos fuentes responsables; exijamos y brindemos oportunidades dignas de trabajo.

sinergia@jadeorg.com