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PorDiana Siller

Inmovilidad Forzada: Haitianos Refugiados en Tijuana

Conmemoración del Día mundial de las Personas Refugiadas.

Por Line Crettex.

En un nuevo contexto migratorio de militarización de la frontera sur de México y del reciente acuerdo sobre el retorno a México de solicitantes de asilo en EEUU, la presencia de personas refugiadas de Centroamérica está aumentando en el territorio mexicano; la frontera norte está desbordándose. Las condiciones sociales, politicas y enconómicas en Centroamérica no mejoran. Las personas que esperaban  llegar a  EEUU, hoy están viviendo la frustación de la inmovilidad.

Según las Naciones Unidas, 68.5 millones de personas tuvieron que huir de sus países de origen por razón de conflicto o persecución y, por lo tanto, volverse refugiadas.

Esa situación me recuerda el estudio que realicé sobre migrantes de Haití que se quedaron varados en la ciudad de Tijuana por un cambio de ley que les impidió llegar a Estados Unidos; país destino desde su primer día de viaje que empezó en Brasil. Resumiendo el contexto, la movilidad haitiana que se marchó desde Brasil hasta Estados Unidos se originó tras el temblor del 2010 en la isla caribeña de Haití, generando un éxodo masivo hacia Suramérica, particularmente a Brasil. Sin embargo, bajo condiciones de vida deplorables, racismo y salarios mínimos, muchas personas haitianas decidieron retomar el camino y salir de Brasil a la búsqueda de un “Temporal Protection Status”en EEUU. Después de haber cruzado casi un continente entero, miles de migrantes haitianos lograron llegar a la ciudad de Tijuana; pero la frontera con Estados Unidos se cerró para ellos; la elección de Donald Trump a lapresidencia no les regresó el derecho al asilo si no todo lo contrario, generó mayores deportaciones y posturas anti-migrantes. Con el fin de generar un mejor entendimiento de la presencia de tantas personas haitianas en la frontera norte de México y luchar contra las ideas xenófobas y racistas que se escuchaban en ese momento en México, decidí que mi estudio visibilizaría la palabra de personas migrantes sobre su condición de inmovilidad en México.

Foto por Line Crettex

Sin poder llegar a Estados Unidos, la movilidad haitiana, que atravesó once países, se transformó en un estado de inmovilidad al llegar a Tijuana. Para poder entender un poco sobre esta inmovilidad, partí de lograr concebir la idea de movilidad en un contexto haitiano, donde la movilidad es parte de la historia de su población así como el de la esperanza de encontrar y vivir en un “mundo mejor” en otra parte. Para una persona de Haití, como para muchas otras, esa “otra parte” es Estados Unidos.

“Me fui por la formalidad de la vida, de la situación de mi país, para una vida mejor (Luis, haitiano)”

Según los términos del científico Appadurai (1996), se puede hablar de un “imaginario geográfico” para describir la idea que se hacen las personas migrantes sobre Estados Unidos, como si fuese un espacio modelo donde todas sus penas quedarán olvidadas. Este imaginario también está relacionado con una cuestión económica que se intensifica al pensar en un salario en dólares y entusiasmarse con la idea de enviar remesas que ayudarán a sus familias que siguen en Haití, o tal vez en Centroamérica. A partir de una experiencia de movilidad, la situación de inmovilidad forzada genera un choque emocional muy fuerte ya que el deseo de moverse se confronta a una práctica obligada de ser inmóvil. Estar varado en el país vecino y además en una ciudad-frontera crea un sentimiento de frustración de “haber sufrido inútilmente en el camino para estar bloqueados en la frontera.”

Intentamos entrar a Estados Unidos, pero con las dificultades de hoy día […] pensaba que todo iba a estar mejor, pero la realidad es muy distinta a mi sueño. (Daniel, haitiano)

Foto por Line Crettex

Más allá de este sentimiento de decepción y frustración y de esta situación de inmovilidad forzada, el resultado concreto es que el muro que se formó delante de sus ojos tomó forma de nueva vida cotidiana en México. Me pregunto entonces ¿por qué se sigue viendo a México como país de tránsito si al parecer desde hace tiempo ya viene convirtiéndose en un país destino? ¿Acaso el país se está convertiendo en un muro?

Un migrante haitiano en Tijuana me dijo que para él México sigue siendo “un espacio sin significado”, o en otras palabras una zona de tránsito en su significado más estrecho entre un país de origen y un país de destino. Esta interpretación de la inmovilidad puede observarse como una total espera y una negación de ver México como un destino posible. Sin embargo, si tomamos el “tránsito” en su significado dinámico, vemos que se vive como un proceso en el cual todo puede cambiar, tanto las aspiraciones, como las percepciones, los espacios y los destinos.

Nosotros los haitianos no venimos para quedarnos, era de paso para llegar a los Estados Unidos, pero ahora las cosas se pusieron más difíciles. Es por eso que decidimos quedarnos aquí, por lo menos un tiempo. (Luis, haitiano)

Una persona refugiada es un agente de su destino que interpreta y actúa a partir del contexto legal y social en el cual se encuentra, y de su propia interpretación de la situación de inmovilidad. Mientras unos se esperan de manera inactiva; otros trabajan el tiempo que dure su supuesto tránsito por México; y otros deciden tomar la oportunidad que les da México en cuestión de asilo, de trabajo o de estudios. Sin embargo, no olvidemos que al final todo eso puede volver a cambiar para un lado o para el otro; y que un sueño, hablando del americano, nunca se muere por completo.

Con eso quiero llegar a una conclusión que va más allá de mi estudio sobre las personas haitianas en Tijuana y que se puede relacionar con la situación actual de las personas centroamericanas ahora inmovilizadas en México en la espera de una cita para pedir asilo, para unos, en Estados Unidos y, para otros, en México, según la estrategia migratoria tomada. Si considero mis resultados de estudio, no puedo afirmar que México se transforma de manera definitiva en país de destino porque las aspiraciones y el contexto político cambian cada día. Sin embargo considero que si puede llegar a ser un país refugio para haitianos, centroamericanos, suramericanos, africanos y asiáticos que han huido de las injusticias y la falta de oportunidades en sus paises para confrontarse al muro político de Trump.

Desde el primer día que llegué aquí ya no quise ir a los Estados Unidos, por mi futuro, yo puedo quedarme en México. […] me gusta el idioma, las personas nos tratan bien, me gusta la tortilla. (Anna, haitiana)

Valoremos, respetemos y ayudemos a las personas refugiadas en México que, como lo hicieron las personas migrantes haitianas en Tijuana, no vinieron a invadir el país, sino que tomaron la única opción viable que les permite huir de la violencia e injusticas de su país y construir “un nuevo hogar” de carácter transnacional; a lo mejor transitorio, pero por el momento en territorio mexicano, país que debe de abrir sus brazos a personas que si bien no decidieron quedarse inmovilizados en México, sí están decidiendo luchar aquí por la vida que no pudieron tener en su lugar de origen.

 

Line Crettex es Maestra en Ciencias Sociales con enfoque en fenómenos migratorios por la Universidad de Neuchâtel en Suiza en 2018. Entre el 2016 y el 2017 realizó prácticas profesionales en el Instituto Nacional de Estudio y Divulgación sobre Migración (INEDIM). Como parte de su programa de maestría realizó estudios migratorios y de geopolítica en la Universidad de Guadalajara. Es afiliada de JADE desde Abril 2019 y forma parte del equipo que actualmente trabaja desarrollando una campaña solidaria ante las nuevas poblaciones de la zona metropolitana de Monterrey.

linecrettex@hotmail.com

20/06/2019

PorDiana Siller

Un Plan Nacional de Desarrollo en México que NO Considera la Base del Desarrollo

Por Rosalva Landa.

Estructura y contenido del PND de México 2019-2024

En el texto de presentación del Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 (PND) en México está prácticamente ausente no sólo el tema del agua, sino de los recursos naturales en su conjunto. Preocupa la falta de seriedad y de abordaje sobre los recursos hídricos por supuesto, pero dicha carencia es aplicable a todos los temas de la política ambiental.

Se mencionan términos como “preservación del territorio” o “respeto al hábitat”, pero éstos aspectos no se retoman en un planteamiento claro a impulsarse desde el sector ambiental; como en cambio, en los temas agropecuarios y productivos, es más explícito el texto del PND.

Habría que recordarle a este nuevo gobierno que el desarrollo de los países y la búsqueda del bienestar de los pueblos no puede lograrse sin una verdadera y estratégica inclusión de la dimensión ambiental en la planeación del desarrollo. De una primera lectura al documento del PND, destaca la falta de prioridad ambiental en sus líneas y objetivos. En las referencias sobre el “quehacer nacional en su conjunto” el PND incluye lo social, lo económico lo político y lo cultural; no existe una mirada formal y reflexiva hacia la base natural del desarrollo, que son los recursos naturales.

La búsqueda del bienestar de los pueblos no puede lograrse sin una verdadera y estratégica inclusión de la dimensión ambiental en la planeación del desarrollo.

Previamente al inicio de la actual administración, en los documentos de propuestas del gobierno electo se prometía la alineación del plan de gobierno a la “Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” de la Organización de las Naciones Unidas. Sin embargo, en el último borrador que se da a conocer del documento rector de la administración pública federal, que guiará al país los próximos seis años, no existe una relación temática o consideración a la dimensión ambiental de la sustentabilidad del desarrollo.

Recordemos la importancia que tienen mares y costas en el desarrollo del país, bosques y selvas, flora y fauna, cuerpos de agua interiores, riqueza paisajística y territorial de pueblos originarios y de áreas naturales protegidas. Ninguno de estos elementos que constituyen la riqueza natural de México y que son fundamentales para el desarrollo están considerados en el planteamiento general del PND.

Particularmente complicado es encontrar en el texto del PND, cuáles serán los principios más generales que regirán los próximos años las políticas hídrica, forestal, de justicia ambiental, cambio climático, ordenamiento territorial, ciudades, o de manejo y conservación de la biodiversidad; entre otros. Claramente estos aspectos no forman parte estratégica del planteamiento, lo que preocupa por la débil introducción que queda para la definición de contenidos del Programa Sectorial de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Aunque habrá que esperar el texto que se dé a conocer a la sociedad sobre el plan sectorial, es evidente la falta de prioridad ambiental para éste gobierno en México.

Las ausencias y vacíos ambientales pueden tener varias razones. La primera de ellas es que el gobierno de la Cuarta Transformación (4T) no tiene idea de la importancia de nuestro capital natural y hay que dársela a conocer de manera urgente para que la consideren en los ejercicios de planeación estratégica, para el sexenio que empieza. Segunda, es absolutamente intencional dejar un vacío en la política ambiental que permita en los próximos años continuar con prácticas que degradan, agotan y permiten el saqueo de recursos naturales con una visión de ganancia económica de corto plazo, como es por ejemplo el fracking y la minería a cielo abierto; ésta última hoy ilegalmente instaurada sin respeto a los derechos de pueblos indígenas y en áreas prioritarias para la conservación de la biodiversidad. Tercera, es mejor dejarlo así para no contar con limitaciones de tipo ambiental, para la implementación de proyectos como el corredor transístmico, del tren maya o la termoeléctrica en Huexca; por mencionar algunos.

La desafortunada estructura del PND no muestra entendimiento estratégico sobre la sustentabilidad del desarrollo, no se debe dejar de lado la premisa de abordar de forma paralela los temas sociales, económicos y ambientales –mínimamente-, para avanzar como país en la búsqueda del bienestar, bienestar tan mencionado en el citado plan.

El PND y su no vinculación con la base del desarrollo

En el primer gran apartado, sobre Política y Gobierno, se hace referencia al territorio en lo que se relaciona con los apoyos y créditos al campo, por ejemplo el crédito ganadero, producción para el bienestar, precios de garantía a productos alimentarios básicos y programas de comunidades sustentables; sin embargo dichas menciones y acciones no están sustentadas en una posición clara de la política ambiental nacional, sino que se orientan fundamentalmente en ciertos aspectos productivos de condiciones de algunas de las zonas rurales de México. Cabe aclarar que se aprecia una visión del campo muy poco actualizada, tal cual prevalecía a principios de los años 90´s cuando se discutía todavía la descampesinización y los cambios estructurales. En el texto del PND no se aprecia el entendimiento ni el conocimiento de un campo actual devastado en su capital natural, abandonado, improductivo, transculturalizado, sujeto a intereses de grandes empresas para proyectos de infraestructura y extractivos y cuya población está en una situación más desfavorable que nunca ante las pautas de desarrollo imperantes y además presa del crimen organizado para fines diversos.

El PND menciona como un pilar de su estrategia a seis años, “la separación del poder económico del poder político”. ¡Qué mejor ejemplo de vinculación y corrupción entre el poder político y el poder económico que la explotación y la extracción ilegal de diversos recursos naturales en vastas áreas de gran riqueza natural del país!, hoy resguardadas muy conflictiva y débilmente, aún frente a las mismas decisiones del  estado, por la figura de Área Natural Protegida (ANP). Se trata de saqueo de recursos forestales, fauna, flora, minerales y aún de recursos hídricos en muy diversas modalidades. Existen múltiples ejemplos en el territorio nacional en los que se vincula el estado, agentes de seguridad, el sector privado y aún el sector social en actividades de crimen organizado articuladas para el saqueo ilícito de recursos diversos; en áreas, insisto, de gran importancia por su capital natural.

¡Qué mejor ejemplo de vinculación y corrupción entre el poder político y el poder económico que la explotación y la extracción ilegal de diversos recursos naturales en vastas áreas de gran riqueza natural del país!

No es posible en esta nueva etapa de un gobierno que se dice comprometido con el país, seguir invisibilizando los delitos ambientales y actuando como si no ocurriera nada. Los recursos naturales del país y el medio ambiente son asuntos de seguridad nacional y debieran incluirse explícitamente en la promoción del “concepto de cultura de seguridad nacional”, al que hace mención importante el texto del PND.

En cuánto al apartado de Política Social, se dedica un párrafo al desarrollo sostenible de manera muy general, con una interpretación muy inicial y superficial, y sin vincularlo con la política ambiental. El desarrollo sostenible es enunciativo y no está integrado en los planteamientos del PND.

En el tercer gran apartado sobre Economía, destacan como principales impulsores de la reactivación económica y del empleo la creación de obras de infraestructura en megaproyectos regionales y sectoriales, de nuevo una visión parcial y economicista del desarrollo.

Desde la óptica ambiental, particularmente preocupa la lógica paternalista de la mayoría de los programas económicos, contra la que hemos luchado muchos años quienes trabajamos en el campo. Preocupante es entonces el planteamiento de algunos programas agrupados en el rubro Autosuficiencia Alimentaria y Rescate del Campo, como son Crédito Ganadero a la Palabra, Distribución de Fertilizantes Químicos y Biológicos y la Creación del Organismo de Seguridad Alimentaria Mexicana (SEGALMEX). La descripción de estos muestra una visión productivista muy similar a la llamada “revolución verde”, que desde  mediados del s. XX y con auge para México en los años 70´s y principios de la década de los 80`s, se aplicó y dañó irreparablemente el potencial productivo de los suelos de gran parte del país y a la economía campesina de subsistencia en su conjunto, al distribuir ganado sin ninguna lógica social y, como dádivas, aplicar masivamente agroquímicos, tecnologías y semillas mejoradas sin consideraciones ambientales. Es muy importante que el gobierno de la 4T reconsidere sus planteamientos a partir de la historia ambiental que nos ha llevado al deterioro natural, social y tecnológico en el campo mexicano; es un camino ya andado que ha brindado múltiples lecciones; que podría retomar el PND.

El agua y el ciclo hidrológico

Mención aparte merece el tema de los recursos hídricos. El agua no se concibe como un motor del desarrollo en el PND, ni se contempla en los apartados de Política Social y Economía. Las menciones al agua son meramente tangenciales y asociadas al uso productivo y en el sector educativo. Por supuesto que se puede pensar que el agua quedará incluida en los aspectos ligados a Derechos Humanos, pero la inclusión no es explícita en el borrador del PND ni tampoco es clara en el del Programa Nacional Hídrico (PNH) 2019-2024.

No parece claro que el nuevo gobierno entienda que la cabal implementación del derecho humano al agua va más allá de la ampliación de la cobertura de servicios, la gratuidad de los mismos, o el tratamiento de aguas negras. Si no se preserva la base natural y los ecosistemas que hacen posible el ciclo hidrológico, la infraestructura hidráulica por si sola no resolverá los problemas del agua en México.

Los principales temas del agua en el PNH se centran en aspectos de agua potable, acceso, saneamiento básico, usos consuntivos con énfasis casi exclusivamente en uso agrícola, aspectos financieros y de administración del agua. Se ha tratado de incluir también preliminarmente la salud de cuencas, la resiliencia y la seguridad hídrica; elementos que brindan un margen de maniobra significativo para la integración de políticas hídricas y políticas ambientales en diversos rubros.  No obstante el PNH no menciona la importancia del cuidado del ciclo hidrológico como elemento esencial para el logro de la seguridad hídrica y no es explícito sobre la gestión de riesgos asociados a cambios del clima; entre otros temas. Lo anterior, sumado a las fallas de introducción y sustento temático en el texto del PND y a que hoy la Comisión Nacional del Agua se encuentra sumamente debilitada en sus capacidades de operación, acción y cuadros técnicos; preocupa en términos de la inexistencia de un ejercicio reflexivo y eficiente en la elaboración de los documentos de planeación, de los diferentes temas ambientales de la política nacional.

Oportunidades y derechos colectivos

No obstante la falta de integración de líneas guiadoras de la política ambiental en los planteamientos del PND, en el Epílogo del mismo en su párrafo sexto, en la antepenúltima página del documento, se mencionan metas aspiracionales sobre preservación de flora y fauna, reforestación, recuperación de ríos, arroyos y lagunas, expansión de conciencia ambiental y sobre el cuidado del entorno. Lo que se valora desde la óptica ambiental, pero se considera desarticulado del plan de gobierno e insuficiente en términos de lo que se requiere abordar en la política ambiental nacional.

Si este gobierno enuncia en su PND que el bienestar del país es su mayor interés, podría replantear políticas públicas coherentes que articulen las diferentes dimensiones del desarrollo para el logro de dicho bienestar.

Este nuevo gobierno tiene la oportunidad de restaurar el daño a los recursos naturales, de reposicionar la dimensión ambiental en su política de desarrollo y reconsiderarla como una línea estratégica para avanzar en la búsqueda por conciliar el desarrollo con la conservación de la naturaleza en nuestro país. 

¡Qué mayor derecho colectivo y social! (derechos con gran peso en el texto del PND) que un ambiente sano y un gobierno que garantice la protección de nuestro capital natural, el cuál es la única base para lograr el bienestar para todos los mexicanos.

rlanda@jadeorg.com